martes, 30 de agosto de 2016

Fragmentos: Carmilla - Sheridan Le Fanu

¡Hey!
Regresé. Tardé un poco más de lo que tenía planeado peeeero aquí estoy de vuelta :D

Espero que disfruten de los fragmentos. Como siempre lean bajo su propio riesgo de recibir spoilers. Les recomiendo pasar primero por la reseña y leer el libro... (pueden hacerlo gratis aquí)

Y sin más preámbulo:

Los jóvenes se quieren -incluso, se aman- por un impulso.

Pero la curiosidad es una pasión inquieta y sin escrúpulos. Y ninguna niña la soporta con paciencia, ni aguanta que su natural curiosidad encuentre rechazo por parte de la otra.

Si tu querido corazón está herido, el salvaje corazón mío sangra por el tuyo.

-Tú eres mía, serás mía, tú y yo seremos una para siempre.

Yo odio los funerales. ¿Por qué tanto escándalo? Uno tiene que
morir. Y todos están más felices cuando están muertos.

-¿Tienes miedo a la muerte?
-Sí. Todo el mundo tiene miedo a la muerte.
-Pero morir como mueren los amantes. Morir juntos, para vivir juntos.
Me pareció una historia super poética de a momentos. Amé la forma de expresarse de los personajes, sobre todo las declaraciones de amor de Carmilla que me recordaron a Romeo y Julieta y a su amor prohibido.

(...) la vida y la muerte son estados misteriosos, y sabemos muy poco de los recursos de la una y de la otra.

-Jamás me he enamorado de nadie -susurró-. Y no me voy a enamorar nunca. A no ser que sea de ti.

-Querida, querida -murmuró-. Yo vivo en ti. Y tú morirías por mí. Te amo tanto.

Y el resto de la noche pasó sin que ella volviera a repetir esas expresiones de enamoramiento. Me refiero a su forma loca de hablar y de mirar, que me producían vergüenza, y hasta miedo.

Me creerás cruel, y egoísta. Pero el amor siempre es egoísta. Mientras más ardiente, más egoísta.
Soy una convencida de que el amor es egoísta. Amamos no solo por lo que la otra persona es (es decir su esencia), sino por lo que nos da, por lo que somos a su lado, porque junto a nuestro amado ya no somos imperfectos, puesto que por una vez estamos COMPLETOS.

Fue un amor cruel, un amor extraño, que me hubiera quitado la vida. El amor demanda sus sacrificios. Y no hay sacrificios sin sangre.
No hay sacrificios sin sangre *_*

Pero los sueños no respetan los muros de piedra ni los cuartos oscuros. Tampoco respetan los cuartos bien iluminados. Entran y salen cuando se les da la gana, y se burlan de los cerrajeros.
El mundo de los sueños, pesadillas y sombras: la razón del miedo a la oscuridad, a la soledad.

Me entregaba a una extraña melancolía de la que no hubiera querido salir. Vagos pensamientos acerca de la muerte me invadían. Y la idea de que me estaba hundiendo empezó a poseerme con suavidad. Y de alguna manera, a aquella sensación le daba yo la bienvenida. Aunque triste, el estado mental que esto producía era dulce también.
No pude sino sentirme identificada con Laura en este fragmento.
Por largo tiempo me sentí como ella, melancólica, extrañando algo que nunca viví ni conocí... 
(Woow, estoy poeta el día de hoy :P)

Creo que esa languidez que llevaba con tanta elegancia y era tan característica de ella sólo servía para destacar más su belleza.

He sido utilizado como una ficha inconsciente en manos de una conspiración sobrenatural.

Tengo cosas extrañas para contarle, mi querido amigo, cosas que, hace unos meses, yo no había creído posibles.

Nunca había visto una persona conquistada tan rápidamente como lo fue mi niña. O a lo mejor fue al revés. Es decir, tal vez la desconocida se había enamorado al instante de mi niña.

"Pronto lo sabrá", dijo. "Pero aún no. Somos viejos amigos, usted y yo, amigos más antiguos de lo que usted sospecha, tal vez"

-¿Quiere ver a la condesa? -exclamó mi padre-. Pero si hace más de u  siglo esta muerta.
-No tan muerta como usted cree -dijo el general-.
Una de las dudas que me dejo el libro es ¿quienes , o más importante, qué eran los acompañantes de Carmilla? Al llegar al castillo "por accidente", ella viajaba con su madre y con algunos sirvientes (aunque ninguno de ellos se queda a su lado) Todo apunta a que eran no muertos como ella pero ¿Serían verdaderamente su familia? ¿desafortunados que se cruzaron en su camino? 

Pero uno esta dispuesto a escuchar incluso a un charlatán si éste parece ofrecer una tabla de salvación cuando la vida de un ser querido está en juego y todos los demás remedios han fracasado.

Entonces, en aquel lugar de fantasmas, oscurecido por el alto y denso follaje que nos rodeaba y que trepaba encima de los silenciosos muros, me oprimió una sensación de horror, y sentí una tremenda corazonada cuando creí que, después de todo, mis amigas no iban a entrar para disipar el ambiente triste y ominoso.
Pequeña muestra del poder descriptivo del autor. Como ya dije en la reseña, disfrute mucho de los detalles que se nos van narrando, y de la posibilidad de recrear el lugar en mi mente.

-¿Ella se hacía llamar Carmilla? -preguntó el general.
-Sí, Carmilla.
-Ah -dijo él-. Es Millarca. La misma que hace tanto tiempo se llamaba Mircalla, la condesa de Karstein. Sal de esta maldita tierra, mi pobre muchacha, lo más rápido que puedas. Toma el coche y vete a la casa del cura. Quédate allí hasta que lleguemos nosotros. Ojalá nunca más vuelvas a ver a Carmilla. Aquí no la vas a encontrar.
Otra pequeña característica que olvide comentar. El general nos da un pequeño dato: los vampiros suelen estar atados a pequeñas limitaciones, en el caso de Carmilla a no poder cambiar su nombre (problema resuelto muy sagazmente por la vampiresa combinando las letras en distintos orden). Fue algo que me sorprendió, que no recuerdo haber oído antes.

El viejo general -quien era poco aficionado a las plegarias, creo yo- levantó los ojos hacia el cielo en un acto de mudo agradecimiento.

TAL VEZ ASUMA USTED que estoy escribiendo todo esto con calma. Pero todo lo contrario. No puedo recordar lo que pasó sin sentir angustia. Sólo su insistencia, tantas veces repetida, podría haberme llevado a dedicarme a una tarea que ha afectado mi sistema nervioso durante meses, y que me ha traído el recuerdo del indescriptible horror que, aun años después de mi liberación, ha seguido convirtiendo mis días y mis noches en algo espantoso, haciendo imposible que soportara estar sola ni un minuto.


Debo mencionar, de paso, que la palidez mortal que suele atribuirse a esa clase de espectros es pura ficción melodramática.
y:
La existencia anfibia del vampiro se sustenta con un sueño diario dentro del ataúd.
Ya al final del libro el autor nos regala algunas características acerca de los vampiros. Como mencioné en la reseña, estos seres pueden andar a la luz del sol, no envejecen, no son excesivamente pálidos, pero si son muy hermosos (al menos Carmilla lo era, aunque no podemos decir lo mismo de sus séquito...) y necesitan del ataúd.

Pero aún hoy la imagen de Carmilla invade mis recuerdos. A veces aparece bella, lánguida, juguetona que conocí. Otras veces la veo como el brutal demonio de la capilla en ruinas. Y con alguna frecuencia me he despertado súbitamente de mi ensueño al sentir el paso ligero de Carmilla entrando por el salón de estar.
Y este es el final del libro... La verdad me gusto muchísimo, nos abre la ventana a que quizá el espíritu de Carmilla siga revoloteando por allí. Sencillamente, me atrapo y me gustaría tener nuevas noticias de ella.

Estos fueron los fragmentos que mas disfrute ¿Y ustedes? ¿Encontraron su parte favorita? ¿Ya habían leído esta novela? 

Las imágenes que acompañan esta entrada son las ilustraciones de Michael Fitzgerald para The Dark Blue (1872) y  de Ana Juan (Editorial Siruela, 2015).


¡Hasta leernos!
 ~ Daphne ~

2 comentarios:

  1. ¡Me encanta esta historia! Una de las primeras que leí, así que le tengo un cariño especial.

    Un abrazote

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    Respuestas
    1. La verdad es que cuando empecé el libro no sabía muy bien con que me iba a encontrar, pero terminé enamorada.
      Gracias por pasarte :) Nos estamos leyendo.
      Besos

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